viernes, mayo 30, 2008

GIGANTES PIGMEOS

Desde que la Humanidad comenzó a documentar más o menos fielmente los hechos que se fueron sucediendo durante las diferentes etapas que antecedieron a la presente, las guerras y conflictos de poder minaron los registros históricos de sangre y vergüenza. Recién iniciado el siglo XXI continuamos padeciendo las mismas amenazas, similares enfrentamientos, iguales bajezas, del pasado que creímos superado y que está frente a nosotros como un desvío que intenta apartarnos del futuro para retrotraernos a lo más primitivo de nuestra naturaleza humana...

El miedo a la muerte, la conciencia de la propia fragilidad, más una serie de complejos que no viene al caso enumerar, motivaron y aún son causa de casi todos los desastres sociales que venimos sufriendo sin descanso.

Pigmeos morales, pretendiendo mostrarse como gigantes para disimular sus limitaciones, ocuparon y ocupan altos cargos en el poder, sometiendo a los pueblos a constantes y dolorosas privaciones, violando derechos naturales, apropiándose del producto del trabajo ajeno, riéndose de la Verdad y la Justicia.

Todo continúa como ayer, salvo los progresos tecnológicos y científicos logrados a pesar de las disputas de intereses políticos y económicos sectoriales. Por eso aparece como una caricatura la fotografía actual de la Humanidad, donde se ven la misma patética brutalidad del ayer, aquellos mismos ineducados instintos, enmarcando la nutrida presencia de aparatos de última generación que se suponía iba a ayudarnos a vivir mejor.

Analfabetos comunicándose con teléfonos móviles: pueden acceder a uno de los hitos tecnológicos más impactantes del momento, pero no a la educación. Esta última exige inversión de parte de los estados, mientras que lo otro se adquiere desde los bolsillos de los ciudadanos privados de formación adecuada, lo que se traduce como un gran negocio para algunos y una pérdida casi total para muchos.

Pigmeos que necesitan tener bajo sus plantas a los pueblos, para verse a sí mismos como gigantes que jamás serán.

Es una realidad pasada y presente...

Donde existen regímenes totalitarios y absolutistas ocurre, no caben dudas, que los pigmeos están en el poder. También en las falsas democracias donde, aunque formalmente hay división y equilibrio de poderes, estos últimos se concentran en uno hegemónico manejado a placer por pigmeos ilusionados con ser gigantescos dioses terrenales vivados por el resto del mundo.

Creo que si no crecemos individualmente, saliendo de nuestras limitaciones más básicas, de la precariedad de nuestras visiones instintivas, del autismo atroz que se está apoderando de miles de dirigentes en el mundo, la Humanidad en su conjunto se alejará del camino hacia el crecimiento para hundirse, quizás definitivamente, en la pequeñez e insignificancia de quienes lideran equivocadamente a los pueblos.

¿Qué mundo deseamos para nosotros y nuestra posteridad: pigmeo o GIGANTE?

Pedro Amador Trejo

© 2008 Pedro Amador Trejo - Exclusivo para Nuevo Sol (Desde México)

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sábado, abril 12, 2008

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE SUCEDE

Declaran su muerte cerebral y despertó minutos antes de que le extirparan sus órganos vitales que serían donados a otros pacientes...

Una pila de libros científicos argumentan a favor de la donación de órganos para salvar otras vidas, lo que me parece loable, plausible, humano y muy lógico, pero nada se dice de los riesgos ciertos, comprobados, de matar a unos para salvar a otros.

Conozco personalmente un caso, el de un muchachito cuyas iniciales son J. A., al que unos años atrás, en un hospital del conurbano bonaerense, le diagnosticaron muerte cerebral y con gran premura querían retirarle sus órganos. Su madre y hermanos se negaron a entregarse tan fácilmente y decidieron trasladar al paciente a otro nosocomio, donde lo asistieron con gran dedicación y a las pocas horas el chico recuperó la conciencia y hoy está disfrutando de la vida que por poco le roban. No se trata de un cuento, chisme o trascendido, sino de un hecho real referido directamente por sus protagonistas a quienes aprecio profundamente.

En términos de matar a unos para salvar a otros, ¿podemos decir que estamos hablando de donación? Por supuesto que no, de ninguna manera. Por eso la ciencia médica tendrá que mejorar los métodos de comprobación de muerte cerebral, precisamente para evitar que los cirujanos se conviertan en asesinos.

Antes de proseguir reitero que me parece muy importante y trascendente la donación de órganos, siempre que se enmarque en un ámbito de altísimo respeto y cuidado por la vida, incluida la del potencial donante.

Los invito a leer una noticia reciente proveniente de USA. No pierdan detalle, por favor.


El caso Zack Dunlap

OKLAHOMA, 28 Marzo de 2008 (ACI).- Un joven de 21 años ha sido protagonista de una sorprendente historia en Estados Unidos. Sufrió un grave accidente, los médicos que lo trataban declararon su muerte cerebral, pero despertó poco antes de que le extirparan los órganos vitales que serían donados a otros pacientes.

Zack Dunlap explica que no recuerda el accidente, pero sí haber oído al doctor que lo declaró muerto. “Lo escuché y me volví loco por dentro”, comentó el muchacho de Oklahoma, en el programa Dateline de la cadena estadounidense NBC que lo entrevistó junto a sus padres y su hermana Casey.

Las pruebas iniciales tras el accidente mostraban que no había habido flujo de sangre en el cerebro de Zack, y los doctores determinaron que se trataba de alguien con muerte cerebral.

Tras la decisión, se informó a la familia Dunlap. Mientras ellos se dirigían a despedirse del hijo al que creían fallecido, un equipo se preparaba para extraer los órganos que servirían para transplantes en otros pacientes.

Dan Coffin, un primo de Zack y además enfermero, miró el monitor que daba cuenta de los signos vitales del joven y pensó que había cierta mejoría. Sacó su pequeña cuchilla de bolsillo y la pasó por una planta de los pies del muchacho. Dunlap la arqueó, pero para la enfermera encargada era solo un movimiento reflejo. Coffin intentó luego otra prueba con las manos, lo que hizo que Zack cruzara uno de sus brazos sobre el otro, clara señal de actividad cerebral.

De vuelta a la vida

Inmediatamente los médicos retomaron el tratamiento médico. Dos días después le retiraron el respirador artificial y al cabo de cinco días Zack pudo despertar y mirar a su alrededor. Una semana después comenzó a responderle a su neurocirujano y a decir sus primeras palabras.

El cirujano de Zack afirma que no existe explicación médica para su recuperación, dado que todos los procedimientos se siguieron adecuadamente. El resto del personal del hospital a cargo de Dunlap concuerda con esta opinión: todas las pruebas habían sido precisas y se habrían dado cuenta de la existencia de signos vitales en el joven antes de sacarle cualquier órgano. Fin de la noticia


Me pregunto: ¿Se toman en consideración los casos de recuperación como el de Zack Dunlap, cuando los equipos médicos deciden extirpar órganos a pacientes supuestamente fallecidos? ¿O se los considera excepciones irrepetibles?

Cada excepción constituye una vida recuperada, lo que debería inspirar a los médicos para decidir y actuar con absoluta precisión. La Medicina, al decir de muchos profesionales del área, no es una ciencia exacta, es verdad, lo admito, pero tampoco una ruleta, porque lo que está en juego son vidas humanas, no fichas de casino...

Matías Alonso

(Desde Olivos, Buenos Aires, Argentina)

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jueves, abril 10, 2008

¿ HISTORIA SIN FIN ?

He leído el artículo “EL ODIO NO APILA LADRILLOS”, más las opiniones y comentarios que se publicaron después, sintiéndome en un todo de acuerdo con dichas expresiones...

Lamentablemente es una historia que parece no tener fin.

El Poder es como una hoguera que todo lo quema y no tiene límites. Como bien dicen, “de uno y otro lado”.

Y, si por casualidad las cosas se calmaran, siempre habría alguien que pondría cizaña para que los conflictos se reanudaran.

¡Alguno de estos temas me toca bastante cerca y siento una gran pena!

Desgraciadamente, siempre los mas débiles, de ambos lados, son los que pagan los errores o caprichos de estos hacedores de dolor e insaciables buscadores de riquezas ajenas...

Manuel Eduardo

(Desde Mar del Plata, Argentina)

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miércoles, abril 09, 2008

ACERCA DEL ODIO

Comparto totalmente el contenido del artículo “EL ODIO NO APILA LADRILLOS”. Desde hace décadas es impresionante, lamentable y tristísimo el odio que se ha desparramado por el mundo entero como reguero de pólvora, siempre alimentado por las oscuras ambiciones de Poder, Poder y más Poder...

A esos ambiciosos nada les importa la vida de sus semejantes. Por eso asistimos atónitos a la destrucción de pueblos enteros, arrasados de muerte y miseria...

Hace un tiempo que me preocupa el odio y la sed de venganza que expresan algunos seres que están muy cerca nuestro, envenenando doctrinariamente a miles de jóvenes con o sin una formación adecuada como para discernir sobre los temas que les inculcan a manera de casete repetido.

No aceptan el diálogo ni discutir ideas diferentes a las suyas. Con total desparpajo y autoritarismo declaman mentiras, las que son aceptadas por sectores de la sociedad con obsecuencia enfermiza.

Transcurren semanas, meses, años y estas personas continúan revolviendo la misma olla, regodeándose con el odio que llevan en sus entrañas y salpicando a diestra y siniestra su veneno...

Realmente es preocupante, porque está en juego el futuro de un pueblo que no sé por qué razón no decide ponerse de pie para exigir que se respeten sus derechos a vivir en Paz, sin discriminaciones ni persecuciones políticas o ideológicas.

A veces me parece que la inercia se ha contagiado masivamente. Y pienso: ¿será posible revertir tanto odio y sed de venganza?

¿Podremos vislumbrar en corto plazo una LUZ de Esperanza que guíe nuestra marcha hacia la UNIÓN VERDADERA?

Unión para reconstruir la Nación, cuyos principales Códigos sean: Respeto. Ética. Justicia Social y, por sobre todo... ¡AMOR A LA PATRIA!

Si el odio, la soberbia, la hipocresía y la necedad no le dan cabida al AMOR y la HUMILDAD, no quiero ser alarmista, pero creo que por ese camino estaríamos nuevamente al borde del precipicio...

Francisca Luján

(Desde Buenos Aires, Argentina)

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martes, abril 08, 2008

YA QUE HABLAMOS DEL ODIO

A propósito del artículo “EL ODIO NO APILA LADRILLOS”, ponemos a consideración de ustedes un magnífico análisis con opinión, realizado por un joven argentino que no evade el difícil compromiso de buscar y difundir la verdad, en un instante plagado de mentiras y deformaciones de la realidad...

YA QUE HABLAMOS DEL ODIO

Es innegable que el odio proviene de resentimientos, ignorancia y desconocimiento.

Resentimiento, a mi modo de ver, es el que siente el Presidente Bush (hijo) por su padre, cayendo primero en el alcoholismo y después, una vez recuperado, dedicándose a la política, intentando superar a su progenitor en lo político y económico. Por eso, mientras que su padre tomó un país como Panamá, él intenta quedarse con todos los países de la Península Arábiga.

Ignorancia, por ejemplo, la de todos los que secundan a Bush en su política expansionista, que no se ponen a reflexionar acerca de que están destruyendo la primera civilización de la Historia, tan preocupados como están por ser los amos del petróleo mundial.

Otro ejemplo lo ha dado uno de los presidentes del Banco Mundial, el español Rodrigo Rato, en su primera visita a nuestro país, ya que se vacunó contra la malaria, el paludismo y la fiebre amarilla antes de arribar a Argentina, demostrando que para él, como estamos en el tercer mundo, sufrimos las mismas epidemias que se registran lamentablemente en África. Eso es ignorancia.

También es ignorancia, temeridad y megalomanía, la que padecen los integrantes del revolucionario gobierno bolivariano que se cimenta en los dólares norteamericanos.

Ignorancia es no entender que la historia mundial ha superado el esquema de la guerra bipolar, y que don Hugo Chávez y el ejército venezolano nunca van a poder ni siquiera acercarse a lo que fue el ejército rojo. Entonces, quienes insisten en una ideología perimida que fracasó económica y políticamente por olvidar el elemento humano con sus deseos de aptitudes individuales, dentro de la sociedad de iguales que se pretendió construir, no son más que un grupo político que navega en la noche de la ignorancia.

Por lo tanto, a mi parecer, Chávez desde la izquierda y Bush desde la derecha, cierran un círculo de ignorancia que oscurece el ejido mundial.

En cuanto a desconocimiento, no se puede desconocer, valga la redundancia, que el mundo de una vez por todas está llamado a madurar, pero esa simpatía se dará solamente cuando los espíritus cultivados se armonicen en un deseo superador que se funda en la libertad responsable que un adulto debe tener en el gobierno de su SER...

Gustavo Martín Ardiles

(Desde Buenos Aires, Argentina)

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lunes, abril 07, 2008

EL ODIO NO APILA LADRILLOS

Desde hace bastante tiempo, demasiado, líderes nefastos en el mundo se han encargado de envenenar los espíritus y las mentes de millones de personas, asegurando que la mejor forma de producir cambios es a través del odio. Odio que actuaría como poderosa energía aglutinante de masas, capaz de destruir no sólo estructuras físicas o formales, sino especialmente valores morales y éticos fundamentados en el Amor, la Tolerancia, el Respeto, la Equidad y la Justicia...

La idea predominante sería “destruir para refundar” o “destruir para dominar”.

Más o menos lo que pretendió llevarse a cabo en Irak. No olvidemos que mientras los buques de guerra se acercaban cada vez más a ese país, las naciones que integraban la coalición agresora pulseaban entre sí para quedarse con la parte del león de la operación “reconstrucción”.

Como saldo de la barbaridad cometida, hoy Irak es un lugar acosado por el dolor, el terror y la muerte.

Han sido juzgados, condenados y ejecutados algunos de los supuestos máximos responsables de ciertas masacres internas en ese país. Pero ninguno de los ideólogos y ejecutores de los multinacionales bárbaros ataques contra la población civil de Irak “ha sido sentado en el banquillo de los acusados”, como suele decirse.

Por supuesto que la meta no confesada de ese inhumano y feroz atentado ha sido y es, quién podría dudarlo, absolutamente mercantil. “Una simple cuestión de intereses”, como diría cínicamente cualquiera de los poderosos que apuestan a la guerra para obtener pingües ganancias.

Se habla en este caso de “derechas” autoritarias, abusos de poder de “el imperio y sus socios”, etc., de la misma manera que son acusadas de criminales las “izquierdas” que imponen a sangre y fuego sus ideologías y regímenes. En realidad, este asunto de “izquierdas” y “derechas” es una patraña que pretende disimular el verdadero origen de tanta injusticia y prepotencia en el mundo: el odio.

Odio que se acrecienta sin freno, como una metástasis que todo lo arrasa.

Surgen voces de uno y otro bando acusándose mutuamente. Y tienen razón ambas partes. Son dos caras de una misma moneda. Idéntico veneno corrosivo y similares metodologías de destrucción y dominio.

Multitudes adeptas al odio, considerado fuente de inspiración y fuerza imparable de “cambio” o “revolución”, según de qué lado provenga el discurso, avanzan por sobre los cadáveres de los mejores ideales universales.

Líderes incitando al enfrentamiento entre bandos, en teoría para lograr objetivos superiores, cuando en el fondo se trata de aniquilar a quienes son diferentes o no se someten a la voluntad de determinados grupos de poder, están empujándonos al suicidio colectivo.

Y en medio de tanto despropósito y discursos encendidos de uno y otro lado de los conflictos, nos encontramos los rehenes de siempre, las personas que no aceptamos de ninguna manera que el odio guíe a nadie, porque tenemos muy en claro que la vida necesita atención y cuidado en lugar de agresiones.

Estamos presos en una cárcel sin barrotes que limita cada día más nuestras esperanzas de futuro.

De continuar esta escalada de enfrentamientos entre seres humanos, lo más probable es que se cumpla el vaticinio de Albert Einstein, cuando señaló: "No sé con cuáles armas pelearán en la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras".

Nosotros creemos que el Amor construye, repara y cura. Y que el odio no apila ladrillos, los dispersa...

ModuS ScientiA

(Desde Buenos Aires, Argentina)

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miércoles, abril 02, 2008

TITULOS Y HONORES "TRUCHOS"

Nuestra vieja costumbre criolla de “doctorar” a universitarios “indoctos” aún va más allá y a veces se le dio ese título a paisanos locuaces, porque en el comité “sonaba bien”. Lo que realmente llama la atención es que en la modernidad actual, personas con un nivel medio o alto de estudio, que saben perfectamente cuál es el camino para lograr un título de posgrado como el que se arrogan la mayoría de los profesionales (es necesario hacer la tesis de especialización en la materia de la cual tienen el título de grado) se refugien en los usos y costumbres de una época supuestamente superada en vez de transitar el correcto camino del esfuerzo meritorio.

Me parece dable destacar que ese afán de titularse “Doctor” proviene de la filosofía que practica el argentino medio: obtener “laureles” aplicando la “ley” del mínimo esfuerzo.

Vemos constantemente los resultados paupérrimos, en no pocos casos, cuando se hacen evaluaciones de ingreso en distintas universidades. Y me parece importante hacer notar que, aun aceptando el pobrísimo estado de la educación pública primaria y secundaria, el deseo por el saber e incorporar conocimientos que enriquezcan a las personas, sea cual fuere la carrera elegida, no tiene por qué limitarse a las horas cátedras y a los textos que se les exigen a los estudiantes según las carreras y niveles en que se encuentren.

Por otra parte, esa necesidad de llamarse “Doctor” denota, en ciertos profesionales, la preocupación por las formas más que los contenidos. Y creo, humildemente, que cuando un paciente o cliente, según el título del profesional, consulta a médicos, abogados, etc., lo que busca es la solución de su problema o el alivio a su dolencia, algo que poco tiene que ver con las apariencias.

La pericia del buen profesional se observa cuando se mancomunan ética, buena disposición, respeto y la solvencia para, en casos necesarios, pedir interconsultas. Ante todo poner al servicio del paciente o cliente la mejor predisposición humana personal (que hoy escasea tanto) para la solución de cualquier problema.

Ahora bien, otro punto importante, según mi humilde entender, en la ligereza por repartir títulos y honores, es la complicidad de los colegios respectivos al no investigar cuántas son las personas realmente matriculadas y habilitadas para usar los títulos que se arrogan.

Por ejemplo, no entiendo cómo al colegio médico se le pasó por alto que una figura mediática usaba el título de “Doctora”, sin serlo, con el grave peligro y riesgo que corríían los pacientes que ella atendía.

Otros ejemplos: ¿Cómo un jefe de gobierno pudo acompañar con la firma oficial la leyenda de licenciado, sin poseer dicho título? ¿Cómo un ingeniero agrónomo pudo, sin que el colegio respectivo le hiciera ninguna observación, desempeñarse al frente de la cartera de Seguridad?

Y así podría continuar citando muchos casos conocidos.

A modo de cierre de este esbozo, pienso que tanto los idóneos, como los titulados de grado, así como los que alcanzaron el posgrado, no pueden jurídica ni moralmente arrogarse un “Honor” que no les corresponde, en la materia que fuese, ya que eso sería vivenciar, hoy más que nunca, lo que hace tantos años escribiera Discepolín: “Da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de basto, caradura o polizón”.

Si realmente queremos que la sociedad salga del estancamiento moral que tanto nos preocupa, empecemos a mejorar cada uno de nosotros la calidad ciudadana, ubicándonos en la “REAL FUNCIÓN” que nos corresponde individualmente.

Sólo así construiremos un País donde cada uno estará ocupando verdaderamente el lugar para el cual se preparó... ¡y el respeto sea LEY!

Gustavo Martín Ardiles

(Desde Buenos Aires, Argentina)

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sábado, febrero 09, 2008

MONOS CON NAVAJAS

Tecnología de última generación al alcance de cualquiera que pueda pagarla es la situación actual en el planeta, el tema destacado, la punta del ovillo enmarañado que terminará por ahorcarnos a todos...

Es más difícil acceder a una licencia de conducir si no somos pilotos experimentados que a un misil intercontinental con cabeza nuclear.

Con dinero se compra todo lo que circula en el mercado, esté o no en las vidrieras. Aviones cazas, bombarderos, tanques blindados, submarinos, cañones, lanzamisiles, bombas, gases tóxicos, equipos ultrasofisticados de comunicaciones, súper computadoras, satélites espías, etcétera y más etcéteras.

Los compradores no deben exhibir ninguna documentación personal ni certificado de idoneidad para el manejo de los equipos, sólo plata, money, dinero, que es lo único que les interesa a los "empresarios" proveedores.

Muchos ejércitos regulares de naciones democráticas no poseen la alta tecnología bélica de ataque y espionaje que tienen varias organizaciones clandestinas, lo que es una tremenda barbaridad desde cualquier ángulo que se mire.

Más en estos días de fanatismos cada vez más enfermizos, de intolerancias de todo tipo, de mesianismos absolutamente patológicos, de autoritarismos que amenazan a las democracias del mundo.

Por hacer "negocios" les están facilitando navajas a los monos.

¿Qué pasará cuando toda esa tecnología peligrosa sea utilizada en contra de la paz del planeta? ¿Qué harán los "empresarios" y gobiernos que los apoyaron cuando sean atacados por las propias armas que vendieron para enriquecerse?

Creo que nunca antes estuvimos tan en peligro de destrucción masiva. Porque las guerras sabemos lo que provocan, pero las acciones multiplicadas de miles de monos armados con navajas en todas las grandes ciudades del planeta no, no conocemos semejante efecto.

Se puede luchar contra un enemigo visible, identificado con banderas y uniformes, pero es muy difícil defenderse de atacantes mimetizados, resueltos a todo, dispuestos a destruir y matar hasta acabar con lo que odian o desprecian.

Es un juego peligroso el que practican los "empresarios" antes aludidos, pues su estrategia de ventas se basa en crear e incentivar situaciones de enfrentamientos bélico entre varios sectores, para así tenerlos de clientes a unos y otros, pero es tanta la ambición de riqueza de estos mercaderes, que no se detienen ante nada, ni siquiera cuando el potencial cliente que tienen por delante es un mono descontrolado.

Ojalá los líderes del mundo reaccionen a tiempo y no amparen más a los industriales y comerciantes de la guerra.

Necesitamos paz; alimentos para saciar el hambre injusta de millones de hermanos; vacunas y atención profesional para prevenir enfermedades que están matando a niños y adultos en los países más pobres; trabajo para tantos que sueñan con llevar a sus hogares el sustento digno que hoy no tienen la posibilidad de darles a sus familias; educación apropiada para dejar de ser esclavos donde se practican caudillismos abusivos y denigrantes.

Necesitamos crecer juntos, no enfrentados.

Necesitamos ser considerados humanos, no objetos desechables.

Necesitamos libertad, no el sometimiento que pretenden los autoritarios.

El negocio de la guerra favorece a unos pocos y nos perjudica al resto, que somos la inmensa mayoría.

Los fanatismos de cualquier sector son una ofensa a la raza humana, pues no consideran más verdad ni otro derecho que los de su parte, en desmedro de la Gran Verdad que no debería ser minimizada a la altura de un grupo minoritario.

De esos sentimientos exacerbados se nutren los "capitanes" de las guerras, pues donde existe odio e intolerancia hay enfrentamientos y por supuesto armas que comprar y vender.

En pleno siglo XXI, con una Tecnología en constante avance que nos sorprende día a día, estamos comportándonos como nuestros primeros ancestros, los que mataban o morían por un trozo de alimento.

Es vergonzoso que no hayamos evolucionado a la par de nuestras propias invenciones.

Si no cambiamos rápidamente, desde hoy mismo, quizás en breve no haya nada vivo en la superficie de nuestro hermoso y maltratado planeta azul...

Gordon Prebdle

© 2008 Gordon Prebdle (Versión exclusiva para Nuevo Sol, desde California, USA)
Traducción y Adaptación: Carolina Bretton


Sobre el Autor:

Gordon es, para los entendidos en la materia, una computadora viviente que guarda impresionante información sobre hechos y características de los mismos producidos con el auxilio de medios adquiridos en el mercado negro, sin embargo su intención sólo apunta a llamar la atención del lector sobre la temática en general, alertar a los adultos menos informados y despertar en los jóvenes y adolescentes clara conciencia de esa realidad que en esta parte del mundo a veces pasa desapercibida.

No le interesa mencionar ningún tipo de arma ni referirse a su efectividad, por cuanto estaría haciendo lo contrario de lo que se ha propuesto. Tampoco cita fabricantes, distribuidores ni compradores, pues dicha información es provista por la prensa en general o sitios en la red dedicados a ese tema específico.

La idea es impactar en las mentes y corazones de los lectores desde un pantallazo global –aunque completo, no exhaustivo en el detalle–, para que rápidamente la gente capte el mensaje y lo asimile.

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viernes, septiembre 14, 2007

¿EVITABLE?

¿Podría haberse evitado el actual conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de la pastera Botnia?

No es mi intención aventurar una respuesta, pero sí analizar la situación y expresar mi opinión al respecto.

Para que exista un conflicto debe producirse, previamente, por lo menos alguna desinteligencia entre las partes involucradas.

Hilando más fino diría que pésimos diálogos o mudez desembocan, a menudo, en enfrentamientos que pueden llegar a profundizarse dramáticamente.

¿Hubo diálogo entre Argentina y Uruguay antes de que el proyecto de Botnia se convirtiera en hecho?

Y si dicho diálogo existió, ¿fue sincero?

Los pueblos no son responsables de los defectos, vicios o excesos de sus gobernantes.

Si no hubo diálogo adecuado, respetuoso y bienintencionado entre las partes antes de la construcción de la pastera, obvio es que alguien no cumplió con el rol político que le competía. Los pueblos, en casos así, se convierten en involuntarios rehenes de los intereses en juego, sin que se les conceda espacio apropiado para decidir según sus convicciones y necesidades.

Se producen roces y comienzan a aparecer resentimientos que erosionan la amistad fraternal entre las naciones.

Fuera de los círculos del poder la gente se pregunta, sorprendida y angustiada, por qué se ha llegado a semejante extremo y en todo caso para qué existe la diplomacia.

Pero, aunque no es voluntad de los ciudadanos de a pie aumentar las tensiones, lo cierto es que al cabo de un tiempo se torna difícil aislarse del conflicto y todos terminan perdiendo.

Para ser más preciso, no todos, porque seguramente la pastera habrá de producir miles de millones de dólares que serán enviados, en altísimo porcentaje, al país de origen de dicha empresa.

A propósito de lo dicho, una pregunta ronda mi cabeza sin hallar respuesta: ¿cuánto es el poder del gobierno uruguayo frente a la fuerza del capital de Botnia?

Quizás con el correr del tiempo argentinos y uruguayos coincidamos en sentirnos usados, cuando descubramos que los mismos humos y olores nos afectan por igual, pero ya será muy tarde para dialogar.

Aprendamos de esta experiencia, aun en el terreno personal, para evitar lo evitable...

Alejandro Calderón
(Desde Entre Ríos, Argentina)

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domingo, agosto 05, 2007

BIENES INVISIBLES

Una historia que nos enseña que lo material no es la felicidad.

Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en su solo cuarto, en una pequeña ciudad del norte de Escocia.

La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel.

Según la costumbre de su país, el niño ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla, a la mañana siguiente, llena de regalos.

Pero su mamá sabe que por su falta de dinero no habrá regalos de Navidad para Tomás.

Para evitarle una desilusión le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo.

Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía. La recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá:
—¡Está llena de bienes invisibles! —le dice, y se le ve feliz.

Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo.

—¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel? —le preguntan.

Tomás muestra feliz su media vacía:
—¡A mí me ha traído bienes invisibles! —contesta.

Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico, un niño consentido, quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás, y enfurecido destruye el valioso juguete.

El papá de Federico se aflige, y se pregunta como podría darle gusto a su hijo.

En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta:
—¿Qué te ha traído Papá Noel?

—A mí, bienes invisibles —contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá.

El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo.

Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad.


Bernardino Piñera Carvallo

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jueves, julio 26, 2007

AYUNAR PARA ALIMENTARSE

Poniendo en práctica estas pequeñas ideas podríamos ayunar diferente y vivir mejor...

Ayuna de palabras hirientes. Y transmite palabras bondadosas.

Ayuna de descontento. Y llénate de gratitud.

Ayuna de enojos. Y llénate de mansedumbre y paciencia.

Ayuna de pesimismo. Y llénate de esperanza y optimismo.

Ayuna de preocupaciones. Y llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte. Y llénate de las cosas sencillas de la vida.

Ayuna de presiones. Y llénate de oración.

Ayuna de juzgar a otros. Y descubre a Jesús que vive en ellos.

Ayuna de tristeza y amargura. Y llénate de alegría el corazón.

Ayuna de egoísmo. Y llénate de compasión por los demás.

Ayuna de falta de perdón. Y llénate de actitudes de reconciliación.

Ayuna de palabras. Y llénate de silencio y de escuchar a otros.

Ayuna de orgullo. Y llénate de humildad.

Ayuna de descreimiento. Y llénate de Fe en Dios.

Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se irá inundando de paz, de amor, de confianza...

¿TRATAMOS DE AYUNAR ASÍ?

María Lucía Stone
(Desde México)

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miércoles, junio 06, 2007

EVOLUCION APARENTE

Avanza la Tecnología. Cada vez hay más aparatos al servicio de nuestro bienestar y diversión...

Existen robots que realizan cirugías...

Se efectúan comunicaciones satelitales de calidad impresionante.

Con sólo observar una pequeña pantallita podemos saber con gran exactitud en qué lugar del planeta nos encontramos.

Chicos de las escuelas primarias se envían mensajes de texto e intercambian fotografías a través de sus teléfonos celulares.

Cualquiera puede jugar el rol de “agente secreto” obteniendo disimuladamente imágenes con diminutas cámaras digitales, a extremo tal que nadie sabe si lo están espiando por Internet cuando se encuentra en un baño público o en un albergue transitorio.

En la sala de una casa, en un club, en una escuela, puede ser colgada de la pared una gran pantalla de LCD para ver programas emitidos por TV de Alta Definición o disfrutar de las películas que han sido alquiladas dentro del soporte óptico conocido como DVD.

Los equipos de sonido envolvente, que antes eran patrimonio exclusivo de algunos cinematógrafos, hoy llenan de vibraciones a millones de hogares en el mundo.

Cientos de miles de adolescentes dedican gran parte de sus tiempos a jugar en sus PCs, máquinas que tienen placas de vídeo y aceleradoras impresionantes, además de tarjetas de sonido y equipos de altavoces que hacen temblar los cimientos.

Los pianos y las guitarras y varios otros instrumentos ya no necesitan cajas acústicas para sonar maravillosamente.

Y mucho más...

Pero el hombre en sí ha quedado adherido a sus primitivas emociones, por eso la Tecnología también se emplea para asesinar masivamente de un bombazo o con bacterias diseminadas a tal efecto.

El hambre ha crecido y ofende a la raza humana, mientras grupos privilegiados se reparten como siempre los trozos más grandes de la torta.

Por diferencias ideológicas se persigue, encarcela y asesina.

El fanatismo continúa provocando llantos, dolores y sangre.

La política en general se ha convertido en trampolín de ambiciones individuales, no en un medio eficaz para mejorar las vidas de las personas.

La dignidad casi es sólo una palabra sin sentido para multitudes que se conforman con “rasguñar” algo de la torta pública que administran los dirigentes

La palabra de un charlatán ignorante pesa como verdad universal si es dicha desde un estudio de TV... ¡porque hoy vale más la imagen que la realidad misma!

El vicio y el delito son noticia de tapa diariamente.

Después de 2000 años que tuvimos para reflexionar... ¡continuamos atados a las apariencias, a la estupidez mayúscula de evaluar a nuestro prójimo según sus vestimentas, calzados, relojes, automóviles, cuentas bancarias, etcétera...!

Es una pena que la razón sólo nos sirva para evolucionar en un único sentido.

Es triste, desolador, imaginar un mundo futuro repleto de aparatos que brindarán comodidades y placeres increíbles, pero a la vez la mayoría de las personas contaminadas por dentro con ideas y sentimientos opuestos al crecimiento espiritual.

En fin, mucho podría agregar sobre la evolución aparente de la Humanidad, pero prefiero que lean, si aún no lo han hecho, el artículo “¿ Nada ha cambiado ?” que me impulsó a publicar estas reflexiones:..

José Eduardo Marini
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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sábado, mayo 05, 2007

¿ NADA HA CAMBIADO ?

En esta época de tanta exposición mediática para “lograr salir del anonimato y ser alguien”, cuando muchos dicen “si no salís por la TV no existís”, en medio de “reality shows” donde las personas se exhiben como objetos para alcanzar metas laborales o artísticas, cabe pensar que poco o nada ha cambiado en el mundo desde hace dos mil años...


UNO DEL MONTÓN

La gente no aceptó a Jesús como Mesías porque era “uno del montón”.

El Obispo de Puerto Iguazú, Mons. Marcelo Raúl Martorell, afirmó que la gente de Nazaret, la ciudad donde Jesús creció, “estaba admirada por la belleza de su predicación, pero no podía aceptarlo como maestro, y mucho menos como Mesías, porque era uno del montón”.

En su homilía de la Misa dominical del 4 del corriente, el Prelado explicó que Jesús “compartió hasta tal punto la vida de los pobres que fue despreciado igual que ellos, que se lo relegaba igual que a ellos, que se le negaba un lugar en la sociedad igual que a ellos”.

Por más atractiva que fuera su persona y por más bellas que fueran sus palabras, explicó, “eso no bastaba para que lo aceptaran. Y Jesús renunciaba a deslumbrarlos con su poder, porque sabía que si no creían en su palabra ‘no creerán aunque resucite un muerto’”.

“Jesús imagina un reproche por su ausencia de prodigios, suponiendo que le dicen el refrán ‘médico, cúrate a ti mismo’, y les responde con otro refrán conocido en su pueblo ‘nadie es profeta en su tierra’”, prosiguió.

“A través de este refrán –indicó– Jesús no está diciendo que los profetas siempre son rechazados en su tierra, como si fuera una ley inamovible; simplemente pretende mostrarles lo que de hecho estaba sucediendo con él a partir de ese refrán que ellos usaban frecuentemente en las conversaciones cotidianas”.

“En el fondo, lo que muestra el refrán es la dificultad que tenemos para descubrir la presencia de Dios en las cosas simples y normales de nuestra vida”, concluyó.

ModuS ScientiA
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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martes, febrero 27, 2007

DIOSES SIN CIELO II

Cuando leí “DIOSES SIN CIELO” creí que me iba a desmayar, ya que la historia parece una copia de mi propia experiencia...

No conozco al autor del artículo ni a sus amigos tan golpeados por la vida, pero me siento muy cercana a ellos en este momento tan crucial de mi existencia, porque me están ayudando a comprender que la desgracia no se ha cebado conmigo, sino que es algo de lo que nadie en el mundo, por importante o poderoso que sea, está libre.

Nunca la redacción me ha sido fácil, por lo que he dudado bastante en dar este paso, pero mis leales amigos Mónica y Toni me animaron a escribir, asegurándome que los coordinadores del blog se ocuparían de las correcciones necesarias. Agradezco anticipadamente a quienes tengan que luchar con mis errores e incoherencias.

Después de meditarlo un buen rato opté por utilizar un apodo, pues no quiero perjudicar a mi familia haciendo pública mi verdadera identidad. Pido disculpas por esta actitud cobarde, pero no puedo evitarlo, ojalá me comprendan.

Desde muy pequeña amé los espejos y todo lo que reflejara mi propia imagen. Mi padre siempre me reprendía por mi costumbre de pasar horas ensayando poses diferentes ante el espejo. Mi madre, bastante coqueta, prefería restarle importancia al asunto y siempre tenía una palabra de complicidad que me tranquilizaba.

Una noche mis padres discutieron muy fuerte, como jamás los había escuchado antes, diciéndose palabras muy hirientes que me hicieron llorar. Después hubo un largo silencio y al rato escuché la puerta de calle abrirse y cerrarse ruidosamente. Mi papá se había ido de casa para siempre.

Me sentí responsable de lo que había ocurrido, hasta que mi mamá me explicó que yo no tenía culpa de nada, pues el problema era económico. Años después supe que los gastos desmedidos de mi madre en ropa, calzado, cremas, perfumes, peluquería, habían quebrado el equilibrio económico y moral de la familia.

Mi papá nunca más regresó a casa, pero siempre nos vimos con bastante frecuencia hasta que demasiado tempranamente falleció a causa de un infarto. Aún no tenía cincuenta años mi padre cuando partió de esta vida. Yo recién había cumplido la mayoría de edad.

Mi hermano mayor, casado y con dos hijos, tomó las riendas de la casa, pues con la pensión que había dejado mi papá nos era imposible hacer frente a todos los gastos. Más o menos tres meses después mi hermano nos reunió en el comedor y dijo que no podía seguir adelante con semejante responsabilidad, pues mi madre y yo éramos incorregibles gastadoras. Y también se fue de casa dando un portazo.

Mi mamá vivía fascinada por el mundo de las modelos. Creo que ella hubiera querido ser una de esas hermosas figuritas públicas que tanto admiraba. Quizás por eso cuando yo tenía catorce años me llevó en secreto a un instituto especializado para que me convertieran en modelo. Fue otro de los gastos que no se podían sostener sin hacer temblar la billetera de mi padre.

A los diecinueve años me contrataron para hacer gráfica y así mi imagen llegó a ser muy conocida, aunque mi nombre no apareciera en ningún lado. Mi padre vio esas publicidades y me felicitó por lo bien que salía yo en las fotos, pero me aconsejó que pensara en lo efímero de la belleza corporal y que no dejara de cultivarme en otros aspectos. Supe que él tenía razón, pero preferí dedicarme de lleno al excitante mundillo de las pasarelas y la publicidad.

Cuando papá murió yo había cumplido veintiún años y hacia dos que ganaba mi propio salario, sin embargo a mitad del mes ya me quedaba sin un centavo, pues a medida que se avanza en esta profesión se gasta más en ropa, calzado, cosméticos, paseos y las obligaciones sociales propias del medio.

Cuando mi hermano se fue de casa y nos dejó a mamá y a mí con las cuentas que mes a mes se iban acumulando, no supimos qué hacer para salir del problema, hasta que apareció una propuesta laboral que me pareció caída del cielo. Recorrí grandes ciudades del mundo y gané bastante dinero, además de gozar de las mieles del triunfo. A mamá le giraba todos los meses una suma importante para que ella pudiera hacer frente a sus gastos. Fue un tiempo de gloria que creí ganado para siempre.

Los hombres me admiraban y deseaban. Me encantaba que me miraran con sus ojos brillantes de excitación. Tuve varios novios, algunos que fueron conocidos a través de las revistas y programas de televisión y otros que traté de preservar de las miradas del público. Mi mayor culpa, entre tantas que acumulé, fue haber traicionado la confianza de una amiga dejándome seducir por su esposo. Podía haber evitado ese imperdonable error, pero mi ego necesitaba ese “triunfo” y me demostré que con mi hermosura podía avanzar por sobre cualquier sentimiento o vínculo. Las revistas descubrieron mi falta y el tema fue ventilado a los cuatro vientos.

Algunas personas me abucheaban cuando me veían salir de algún set o en plena calle. En un restaurante muy paquete de Puerto Madero me dijeron algo muy fuerte que me hizo llorar. Entonces comencé a darme cuenta de lo que había hecho.

Decidí aceptar una oferta de trabajo muy interesante que me permitiría salir nuevamente del país. Estuve bastante tiempo en el extranjero con relativo éxito, ganando más dinero que antes y sin los apremios que había conocido en el pasado. Así me fui olvidando de mis culpas y me dediqué a buscar la felicidad.

Cuando lo conocí a J. P. en Francia creí que el corazón me estallaría de emoción. Era hermoso, encantador, seductor, el hombre por el que cualquier mujer se derretiría. Yo tomé la iniciativa y le declaré mi amor apasionado. Comenzamos a frecuentarnos hasta que meses después nos fuimos a vivir juntos a su departamento parisino.

Me sentía dueña del mundo, una diosa, alguien superior. Tenía belleza, fama, dinero y un hombre bellísimo que me hacía feliz. ¿Qué más podía desear? El hogar que yo había destruido con mi orgullosa actitud ya era un recuerdo en mi memoria y ni siquiera me afligía pensar en el dolor de mi amiga a la que había traicionado.

Estábamos J. P. y yo en una fiesta en pleno París, compartiendo la lujosa reunión con figuras muy famosas del cine y la televisión, cuando de pronto caí sin sentido al piso. Luego me contaron que todos se reían pensando que yo estaba un poco pasada de copas, pero al ver que no me podían hacer reaccionar optaron por llamar a una ambulancia.

Así comenzó mi camino de dolor, mi calvario, mi purgatorio. Al principio no lo podía creer, me parecía imposible que algo tan tremendo me sucediera a mí, a mí que lo tenía todo y era una diosa. Pero tuve que tragarme el orgullo y aceptar que a la Leucemia nada le importaba mi fama, mi belleza o mi estatus social.

J. P. se portó maravillosamente los primeros meses, pero luego alegó cuestiones laborales y fue desligándose de mí, hasta que un día alguien me comentó en el hospital que mi amado tenía otra mujer.

No pude escapar de la realidad, como había hecho con mi amiga después que la traicioné. Me estaba pasando a mí y no sabía cómo hacer para salir corriendo del horror que se había adueñado de mi vida.

Fue dolorosísimo y un pensamiento comenzó a crecer en mi cabeza: suicidarme. Lo intenté, pero me salvaron en las tres oportunidades.

Casi sin dinero ni amigos volví a mi país para estar con los míos, por lo menos para no sentirme tan sola. Mi madre, a la que no veía personalmente desde hacía bastante tiempo, era una sombra. Creo que ella también estaba aprendiendo la lección.

Me instalé en la casa de mi madre y con ella vivo desde entonces. Mi hermano es una gran persona que desde que volví no ha dejado de mimarme y darme aliento, lo mismo mi cuñada y sobrinitos. Algunos de mis antiguos amigos se acercaron a visitarme y me perdonaron. Mónica y Toni fueron los primeros y a ellos les debo que el resto me aceptara a pesar de mis faltas.

De aquella diosa altiva que envidiaron muchas mujeres en el mundo no queda nada. Ahora soy una pluma en el viento, una condenada esperando el momento final. Tengo miedo, mucho miedo a morir, porque de mi vida hice un desastre y quisiera tener otra oportunidad para por lo menos intentar reparar mis faltas. Los médicos me aconsejan serenidad, mientras intentan lo que pueden para que la enfermedad no me mate.

Cuando leí “DIOSES SIN CIELO” creí que me iba a desmayar, ya que la historia parece una copia de mi propia experiencia, pues aunque algunos detalles no son exactamente iguales, las actitudes y las consecuencias sí.

Espero no haber cansado a nadie con mi relato. Y ojalá que a alguien le sirva para evitar errores de los que no se puede volver...

Golondrina

© 2007 Nuevo Sol - Hecho el depósito que previene la Ley 11.723
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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lunes, febrero 19, 2007

DIOSES SIN CIELO

En Occidente el ateísmo crece al mismo ritmo que el orgullo, ya que por lo general los orgullosos no admiten la existencia de alguien o algo superior a ellos...

Muy a menudo leemos o escuchamos frases que merecerían la reprobación de la sociedad en su conjunto, pero que extrañamente son aceptadas y hasta aplaudidas por no pocas personas:

“Tengo el orgullo de haber sido y ser el político más exitoso del país.”

“Es un orgullo para mí vestir la casaca del mejor equipo del mundo.”

“Me llena de orgullo que el público reconozca mi talento.”

¿Qué es el orgullo? Si acudimos al diccionario de la Real Academia Española encontramos la siguiente definición:

Orgullo: arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia.

El orgullo es una espada filosa que provoca heridas profundas e incluso la muerte.

Por orgullo se han enfrentado naciones a lo largo de la historia, sumiendo en el dolor más terrible a millones de personas.

El mismo orgullo que fanatiza a distintos bandos de un mismo país y los convierte en enemigos mutuos irreconciliables.

Las religiones, los deportes, las ideologías políticas, los regionalismos, las culturas, por citar algunos ejemplos, pueden generar odios que avergüenzan a la raza humana.

¡Y nada más que por orgullo!

Orgullo de ser blanco. Orgullo de ser negro. Orgullo de ser amarillo. Orgullo, orgullo, orgullo...

El orgullo es una poderosa tentación que convence con más facilidad a los individuos inmaduros o acomplejados, menos realistas, que pretenden maquillar la verdad a su antojo para no quedar desplazados del centro de la Creación.

Por eso el más leve espacio de poder alcanza para corromper, con el veneno del orgullo, las almas de las personas poco evolucionadas...

A propósito de lo que acabo de afirmar les contaré una historia real que me ha conmovido hondamente, pues la han vivido personas de mi amistad.

Estoy autorizado a publicar este relato por si pudiera serle de utilidad a alguien. Los hechos están reflejados con absoluta precisión, aunque he preferido preservar las verdaderas identidades de los protagonistas.


EL HIJO TAN ESPERADO

Sebastián es una persona de esas que vale la pena tratar. Con él nos conocimos en un retiro espiritual hace unos veinte años y desde entonces forjamos y mantuvimos una amistad sincera que ambos nos esforzamos por honrar.

De su matrimonio nacieron tres hijos, dos mujeres y un varón. Este último, tan esperado, llegó cuando mi amigo había cumplido cuarenta y seis años.

Quizás por ser el único varoncito y el gurrumín de la familia, el chico se convirtió en el centro de atención de todos. ¿Quién se atrevía a negarle algo al pequeño tirano?

Así fue creciendo Julián, rodeado de chiches y caricias, pasando de unos brazos a otros constantemente. Cuando algo no era como él lo deseaba se ponía de muy mal humor o gritaba y pataleaba hasta que su familia le daba el gusto.

Las chicas se casaron y organizaron sus respectivas vidas, no así el chico que en ese entonces apenas era un adolescente.

En un momento dado, Julián le comentó a su padre un proyecto que estaba elaborando en mente. Por entonces el pibe tenía poco más de veinte años. Mi amigo lo escuchó y luego de consultar con su esposa decidió no sólo ayudar a su hijo a cumplir con su idea, sino también acompañarlo.

Hace siete años salieron los tres, Sebastián, su esposa y el hijo, rumbo a Estados Unidos, a la búsqueda de un futuro que el muchacho soñaba como posible.

Desde el país del Norte Sebastián me escribía de tanto en tanto, contándome algunos episodios de sus vidas. Al principio las cosas no resultaron muy fáciles, pero luego de un tiempo el panorama se presentó más alentador.

Así fue que Julián pudo revalidar su título argentino en USA y casi de inmediato recibió una oferta de trabajo temporario que el chico aceptó de inmediato, hasta que luego de un tiempo lo llamaron de la gerencia de personal para decirle que la empresa había decidido nombrarlo encargado de una sección muy importante.

La vida fue tomando otro cariz y meses más tarde del progreso ya comentado se produjo otra novedad en el seno de la familia: Julián les comunicó a sus padres que había decidido irse a vivir con Carolina, hija de un productor de golosinas de esa zona.

La noticia sorprendió a los padres del muchacho, que hasta ese instante nada sabían de los planes de su hijo.

A Sebastián y su esposa comenzaron a pesarle no sólo los años sino la distancia que los separaba de sus hijas y nietos, pero no se animaron a volver a Argentina por temor a incomodar a su hijo.

Julián fue consolidando su situación económica y al mismo tiempo potenciando el orgullo que desde muy pequeño lo acompañaba. Recuerdo algunos mensajes de Sebastián lamentando que su hijo se mostrara tan orgulloso al cabo de ciertos logros.

Hace más o menos tres meses Sebastián y su esposa invitaron a su hijo a almorzar y en el transcurso de la comida se produjo una discusión en torno a las actitudes altaneras del muchacho. Este último no aceptó las cariñosas recriminaciones de sus progenitores y prefirió salir de la casa dando un gran portazo. Fue en vano que los padres quisieran detenerlo.

El joven matrimonio subió a su automóvil y partió a toda velocidad en esa tarde lluviosa de Domingo.

Horas después sonó el teléfono en la casa de Sebastián, donde su esposa no cesaba de llorar. Cuando mi amigo atendió, casi sufre un infarto al escuchar la voz del padre de Carolina decirle en un sollozo: “Le hablo desde el hospital, Sebastián. Los chicos chocaron y están muy graves. Por favor, vengan pronto”.

Al arribar al nosocomio, Sebastián y su esposa se encontraron con otra mala noticia: Carolina no había podido resistir la operación de urgencia que le habían practicado. Los padres de la chica estaban destruidos.

Confundidos y doloridos, Sebastián y su mujer pidieron saber de Julián. El personal del hospital les comunicó que el muchacho estaba en ese momento siendo intervenido quirúrgicamente y que hasta tanto no concluyera la cirugía no podrían arriesgar opinión alguna.

Al finalizar la operación salieron los cirujanos dándoles dos noticias, una buena y otra mala. La buena era que le habían salvado la vida a Julián y la mala... ¡que se habían visto obligados a amputarle ambas piernas por encima de las rodillas...!

Un desastre. Un cataclismo infernal. Culpas y reproches. Incredulidad ante tan grande golpe de la vida. Pero de igual modo debieron afrontar la realidad...

Un mes después de la operación le permitieron a Julián continuar la rehabilitación física y psicológica de manera ambulatoria. Como el muchacho no podía valerse por sí mismo dejaron sin efecto el alquiler de la casa que la parejita había habitado hasta el día del accidente y el paciente fue instalado nuevamente en la vivienda de sus padres.

A los siete días encontraron a Julián muerto en su cama, en medio de un charco de sangre, con las venas de sus muñecas seccionadas. En la mesa de luz estaba un pequeño cuaderno en el que la víctima había escrito unas cartas muy sentidas a sus padres pidiéndoles perdón.

Sebastián me adjuntó los textos recién mencionados, pero no los difundiré por ser estrictamente privados.

A lo que sí me he atrevido es a compartir con ustedes esta experiencia horrible que quizás nos deje alguna enseñanza.

Me he comunicado telefónicamente con la hija menor de Sebastián y me ha informado que su hermana mayor está con los padres en Estados Unidos para acompañarlos cuando éstos puedan terminar de cerrar todos los trámites pendientes y regresar juntos a nuestro país.

Una pesadilla que muy probablemente se hubiera evitado si la sensatez, la cordura y la humildad le hubieran ganado la pulseada al orgullo y a la estupidez, ¿verdad?

Ojalá que el error de Julián no haya sido en vano y valga como alerta para quienes han caído o están a punto de caer en las redes del orgullo...

ModuS ScientiA

© 2007 ModuS ScientiA - Hecho el depósito que previene la Ley 11.723
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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sábado, enero 13, 2007

LA TEORIA DE ALBERT

Que Albert era un genio nadie lo duda. Pero que haya sido capaz de descubrir la razón de tanto desquicio en el mundo no puede creerse. Realmente su hazaña científica es muy difícil de emular...


Mucho agradecemos al gran artista plástico argentino Hugo Ailup, por haber ilustrado tan brillantemente el presente artículo.


Cuentan que un prestigioso periodista le preguntó a Albert durante una entrevista:
—¿Qué cree usted, Mr. Albert, sea lo que influya en el mundo para que haya tanto caos, hambre, ignorancia, violencia, guerras, injusticia?

El genio no respondió inmediatamente. Se quedó pensando y luego de un rato le propuso al periodista continuar la entrevista en el gabinete de investigación. Una vez ubicados ambos hombres en medio de los cientos de libros y anotaciones que ocupaban el escritorio, algunas sillas y hasta parte del piso, Albert habló:
—Como su pregunta ha sido profunda y bien intencionada trataré de responderle con lo mejor de mí, pero le aclaro que lo que voy a explicarle es una teoría que se me ha ocurrido, no una respuesta comprobada, ¿lo acepta de esta manera?

—¡Por supuesto que lo acepto y agradezco, Mr. Albert! —exclamó excitadísimo el periodista.

—Pues entonces vea usted de seguirme sin perderse.

—Soy todo ojos y oídos, Mr. Albert.

—MI idea es que no puede ser casual que en casi todo el planeta se registren tantas calamidades como las mencionadas por usted. Se me ocurre que hay algo en el inconsciente colectivo o como desee usted denominarlo, que lleva a las mayorías a equivocarse muchas veces cuando eligen a sus dirigentes y gobernantes.

El periodista miraba absorto al genio, pero no se atrevió a hacer ningún comentario.

—Como si existiese una falla interna individual que incluyera colectivamente a grandes masas, ¿me sigue usted?

—Si, sí, perfectamente...

—Y que esta falla estuviera relacionada, aunque parezca un poco traído de los pelos lo que digo, con condicionamientos de aprendizaje, más específicamente en el terreno de las Matemáticas...

—¿Cómo dice usted, Mr. Albert? Creo que me perdí...

—¡Es sencillo! ¿Acaso en la escuela a usted no le enseñaron que 100 es más que 50?

—Claro que sí, Mr. Albert, pero sigo sin comprender...

—Suponga usted que se ve en la necesidad de evaluar a distintos candidatos políticos. ¿No trataría de calificar, si cabe el término, a cada uno según sus puntajes?

—¿Qué puntajes, Mr. Albert? Sigo sin entender...

—¡Ahí es donde influye el condicionamiento del que le hablé! Sin percatarse conscientemente de lo que hace, usted considerará mejor al que tenga mayor puntaje...

—Perdone usted, Mr. Albert, pero no sé de qué puntaje me está hablando...

—Despacio, despacio, querido amigo, no se exalte. Mi idea es que se nos ha instalado una confusión en nuestras mentes, haciéndonos creer que todo lo que es más siempre resulta mejor...

—¿Cómo...?

—¡Claro! El que habla más nos parece superior al que poco dice, sin embargo puede haber, y de hecho lo hay, más inteligencia y contenido en una frase corta que en un discurso de horas, ¿está de acuerdo?

—¡Sí, es verdad, en eso coincidimos!

—Pues me alegro. Aun sabiendo que son así las cosas, llegada la hora de medir merecimientos corremos el riesgo de hacerlo según lo que nos han inculcado en Matemáticas, que 100 es más que 50, ¿me sigue?

—Con absoluta atención, Mr. Albert, pero me cuesta comprenderlo...

—Claro, usted inconscientemente vuelca en un rincón de su mente las características de cada candidato y efectúa cálculos matemáticos que culminan en un puntaje para cada oponente, ¿voy bien?

—Usted sí, Mr. Albert, pero yo no sé...

—¡No se aflija, ya me comprenderá! De tan simple que es resulta complejo y hasta se nos escapa de la mirada, pero observe usted la pizarra y creo que esta vez podré aclararle el panorama..

El periodista corrió su silla lo más cerca posible de la pizarra y clavó sus ojos en la negra superficie.

—Partimos, entonces, de la base de un condicionamiento inconsciente que afecta a gran parte de la población mundial, ¿sí?

—Sí, supongo que sí, Mr. Albert...

—Bueno, entonces trataré de explicarle cómo funciona ese mecanismo interno a la hora de evaluar a los candidatos.

—Estoy deseoso de enterarme, Mr. Albert.

—Bien, permítame desarrollar en el pizarrón una fórmula que por su trascendencia podríamos denominarla “Reveladora”, ¿qué le parece?

—Me gustaría más “Fórmula Reveladora”, Mr. Albert, con todo respeto...

—Le concedo la razón, que por supuesto le sobra, querido amigo. Veamos, entonces, cómo es la Fórmula Reveladora.



FÓRMULA REVELADORA

Si:

A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z

equivalen a los siguientes números:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27


Entonces...

T-R-A-B-A-J-A-R
21+19+1+2+1+10+1+19 = 74

S-A-B-I-D-U-R-Í-A
20+1+2+9+4+22+19+9+1 = 87

D-E-S-E-M-P-E-Ñ-O
4+5+20+5+13+17+5+15+16 = 100

I-N-M-O-R-A-L-I-D-A-D
9+14+13+16+19+1+12+9+4+1+4 = 102

I-N-E-P-T-I-T-U-D
9+14+5+17+21+9+21+22+4 = 122

D-E-S-H-O-N-E-S-T-I-D-A-D
4+5+20+8+16+14+5+20+21+9+4+1+4 = 131



—¿Necesita la conclusión o con lo visto le alcanza, amigo periodista?

—No. Por cierto que no, Mr. Albert. Veo la pizarra y todo me resulta muy obvio...

—Me complace escucharle decir eso. Ahora permítame sugerirle que no se dedique usted a la política, pues ya sabe que para ganar tendrá que perder, ¿me explico?

—¡Con total claridad, Mr. Albert! ¡Muchas gracias!

Y el periodista salió de la entrevista con dos sentimientos encontrados: felicidad de haber asistido en exclusiva al descubrimiento de la Fórmula Reveladora por el genio de genios Albert... y tristeza al confirmar científicamente que en general nos gobiernan los peores.



Una pregunta:
¿Qué puntaje creen merecer ustedes, amigos lectores?
¡Cuídense de no exagerar...!

Intel Ecto
(Desde Buenos Aires, Argentina, exclusivo para Nuevo Sol)

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martes, enero 09, 2007

SOMOS COMO ACTUAMOS

Carta a un amigo angustiado por la ríspida actualidad del mundo.

Hola, querido amigo:

Me ha llegado al alma tu lamento. Quiera Dios que nuestro pueblo y los demás que también sufren el oprobioso retroceso que hoy nos ahoga puedan salir de tan triste situación en breve. La Justicia Divina tiene un Tiempo que no siempre concuerda con nuestras ansiedades, pero es Certera.

Otros hermanos nuestros, ya apenas recuerdos de ciclos pasados, han debido soportar idénticas o peores injusticias que las actuales, porque el hombre fue y sigue siendo apenas un proyecto de Ser Superior entre los demás animales que habitan el planeta. Es parte de nuestra evolución como raza, y, aunque nos pese, debemos aceptar que somos como actuamos...

Es una Escuela de Aprendizaje Avanzado el Gran Planeta Azul que nos cobija, y por tanto, nosotros, los discípulos obligados del Curso.

Según nuestras aptitudes y actitudes serán los beneficios individuales y grupales que logremos.

No es tan importante lo que a la vista grosera de nuestra mirada física aparece como mejor o peor, pues la evaluación la hace y hará Dios, único Juez capaz de medir con Justeza y Justicia la Realidad.

Los ricos se ven como ricos y los pobres como pobres, pero eso no siempre es así a los ojos del alma, pues muchos pobres son verdaderamente ricos y hay ricos que apenas son pobres...

Este tránsito es lento y a la vez veloz. Parece a veces no terminar nunca y luego se nos antoja demasiado corto. En verdad tiene la rapidez o lentitud de nuestra comprensión.

Todos cumpliremos las etapas evolutivas ordenadas por Dios, más allá de nuestras propias voluntades; y entonces, una vez reunidos frente al Gran Jurado, sabremos la verdad que hoy apenas rozamos con nuestro entendimiento.

Quizás nuestras actuales penurias tengan ese día un porqué positivo que nos cuesta interpretarlo hoy.

Entre lo difícil de entender seguramente nos enteraremos de la santidad de los mártires y así lo trascendental y luminoso de quienes en vida aparecieron como oscuros o anónimos.

Los pueblos conquistadores y dominadores de otros pueblos tendrán su respuesta apropiada y así ocurrirá con los pueblos esclavizados.

Cada uno sabrá por qué vivió la vida que le tocó transitar; algo que es muy difícil aceptar acá en la Tierra según los parámetros que nos rigen...

Por eso dudo a veces de que sea tan real lo que mis ojos y demás sentidos me señalan como tal.

Creo que hay un horizonte más allá de este tan cercano y acotado; un infinito pleno de matices que apenas percibimos de a ratos en nuestros mejores momentos y no totalmente.

Ese “más”, “mucho más” que nos aguarda, será –así lo sospecho– como una luz de revelación que nos librará definitivamente de la tortura que significa ver y oír apenas lo inmediato.

Podremos descubrir lo que hoy nos es vedado por nuestras propias limitaciones y entonces todo será diferente para nuestros espíritus y mentes.

Por fin aceptaremos sin resistir lo que entenderemos como justo y necesario.

Hoy protestamos, nos quejamos, sufrimos, matamos y morimos ansiando mejorar nuestras calidades de vida... y al final se nos va la existencia en la torpe ambición de ser más que otros y no siendo quienes en realidad estamos llamados a ser.

Naciones que se arrogan derechos cuasi divinos, simplemente porque poseen el poder de las armas y de las riquezas, algo similar a lo que practican infinidad de personas respecto de otras menos afortunadas.

Es el repugnante juego del poder terrenal que tienta a los menos fuertes y perjudica a los que por fuertes no caen en dichas tentaciones. Por eso las naciones que sojuzgan sólo son fuertes en apariencia...

Y es todo por ahora, amigo mío. Sin cesar de trabajar y esforzarnos por mejorar lo presente no abandonemos la Fe en Dios y la confianza absoluta en Su Plan.

Seamos justos, dentro de nuestras naturales limitaciones, y por añadidura nos será dada la Felicidad que anhelamos y la Paz que nos ha sido prometida.

Ni frenar ni desbocarse, simplemente andar constantemente a paso saludable y no perdiendo de vista el paisaje y menos aún el sendero...

¡Un fuerte abrazo y nos vemos...!

ModuS ScientiA

© 2007 ModuS ScientiA - Hecho el depósito que previene la Ley 11.723
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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sábado, enero 06, 2007

MENTIRA DESCUBIERTA

El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del instituto M. K. Gandhi para la Vida Sin Violencia, en una lectura que efectuó en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia como un ejemplo de la vida sin violencia en el arte de sus padres...

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien al interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir a una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad. Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.

Cuando me despedí de mi padre él me dijo: —Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos.

Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo.

Eran las 5:30 p.m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. Él me preguntó con ansiedad: —¿Por qué llegas tarde?

Me sentía mal por eso y no le podía decir que había estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar.

Esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller...

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: —Algo no anda bien en la manera como te he criado, puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto.

Así que, vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados.

No lo podía dejar solo, por eso manejé 5 horas y media detrás de él... viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho. Desde entonces decidí que nunca más iba a mentir.

Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso: Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos... ¿hubiese aprendido la lección...?

¡No lo creo! Lo más probable es que luego de sufrir el castigo habría seguido yo haciendo lo mismo. Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer. ¡Éste es el poder de la vida sin violencia...!

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martes, septiembre 19, 2006

EGOCENTRISMO DESTRUCTIVO

Nada de lo acontecido precedentemente nos ha servido de advertencia. Una y otra vez volvemos a caer en los mismos errores. Han muerto millones de personas sin otra causa que la demencia colectiva. Hoy el panorama es confuso y sobre nuestras cabezas pende una amenaza que podría convertirse en el fin de la civilización tal como la conocemos.

Desde siempre los arrogantes han suscitado controversias, rencores y hasta cruentos enfrentamientos entre hermanos. Ha sucedido y continúa registrándose en variados ámbitos, desde lo político internacional hasta lo deportivo, pasando por franjas que lo abarcan casi todo.

Los fanáticos de cualquier club de fútbol consideran a su equipo como el más talentoso y heroico, el más digno, incomparable, superior, así como a sus jugadores los elevan a la categoría de semidioses, justificándoles hasta las faltas más visibles y antideportivas. Sin embargo, cuando miran en dirección opuesta, les parece ver en sus adversarios lo más abyecto de la condición humana. Posiciones inmaduras que no son patrimonio de ningún club ni país en particular, sino el reflejo de la demencia colectiva que nos corroe y degrada universalmente.

Muertos, heridos graves, mutilados, destrozos descomunales, es una constante imparable producto del accionar irracional de las hinchadas dentro o fuera de los estadios de fútbol. Nadie pelea por la libertad de su pueblo o una mejor distribución de la riqueza, sino por el mero hecho de humillar, aplastar al otro, borrarlo de la faz del planeta, para prevalecer por sobre el resto. Estamos hablando de un deporte o juego, quizás sería más apropiado decir “negocio”, que de ninguna manera justifica tanta agresión y violencia entre simpatizantes de diferentes clubes. Sin embargo se piensa y actúa como en las guerras.

¿Qué podemos esperar de nuestros hermanos que así accionan, si de pronto los intereses en juego fueran de mayor trascendencia?

La Humildad, virtud indiscutible demasiado escasa en estos tiempos, es considerada por no pocos como una expresión de debilidad de ciertos sectores. En un foro que tiene como tema casi excluyente la Ciencia Ficción hice mención de la Humildad, lo que despertó increíbles reacciones entre los participantes, llegando alguno a despreciar la actitud de “sumisión y sometimiento” de quienes practican tan magnífica virtud, confundiendo su verdadero significado y alcance con “autoflagelación” y por ende comparando a los humildes con individuos “masoquistas”.

El egocentrismo es una manifestación de debilidad, de inseguridad, de dependencia. Llevado a extremos de fanatismo puede comprometer la salud de una sociedad. Los discursos de los políticos en general son insoportablemente egolátricos y se derraman hacia abajo como ejemplos negativos que progresivamente “prenden” en los sectores más vulnerables, convirtiendo la vida cotidiana en una suerte de constante ataque mutuo entre grupos o individuos. Desde semejante situación es ilógico imaginar un futuro venturoso.

Nadie da el brazo a torcer. Se le exige al otro que reconozca culpas y asuma responsabilidades, pero de ninguna manera se admiten errores propios. Es una disputa entre adolescentes inmaduros. La violencia verbal y física crece a la par que las antipatías y odios aumentan en intensidad. Nos vamos alejando cada vez más unos de los otros, en grupos y por supuesto individualmente, detrás de nuestra prevalencia y única “verdad”.

La Historia se repite. Pero algunas cosas no son iguales a las de ayer, por ejemplo las armas: un detalle a tener en cuenta a la hora de pesar las posibles consecuencias de nuestras futuras decisiones. Si el egocentrismo le gana la pulseada a la Verdad y la Humildad... poco tiempo nos habrá de quedar de ahora en más. Ojalá se despierten todas las conciencias sin excepción y sepamos reaccionar con adultez en bien de la continuidad de la raza humana.

ModuS
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viernes, julio 28, 2006

APRENDER A PENSAR

Imaginemos a una persona acostada en una cama, abandonada pasivamente a su suerte, sin estímulos que partiendo de su mente le hicieran modificar su actitud. Al poco tiempo su deterioro físico y psíquico sería tan grande que le acarrearía la muerte. Por eso es tan vital pensar, para poder decidir acertadamente y sobrevivir a los desafíos de este mundo. La historia que leerán es una prueba rotunda de la importancia de aprender a pensar...

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota.

Hace algun tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de Física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: “Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”. El estudiante había respondido: “Lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio”.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en Física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de Física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: “Tome el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio. Calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la fórmula Altura = 0,5 por Aceler. de la G por T al cuadrado. Y así obtenemos la altura del edificio”.

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podia retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedi que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

—Bueno —respondió—, hay muchas maneras, por ejemplo: “Tome el barómetro en un día soleado y mida la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si mide a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplica una simple proporción, obtendrá también la altura del edificio”.

—Perfecto —le dije—, ¿y de otra manera?

—Sí —contestó—, el siguiente es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve: “Tome el barómetro ubicándose en las escaleras del edificio en la planta baja. Según vaya subiendo las escaleras, marque la altura del barómetro y cuente el número de marcas hasta la azotea. Multiplique al final la altura del barómetro por el número de marcas que haya hecho y así tendrá la altura”.

—Por supuesto —agregó—, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede hacer lo siguiente: “Ate el barómetro a una cuerda y muévalo como si fuera un péndulo. Si consideramos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero, y tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podría usted calcular, sin duda, la altura del edificio”.

—En este mismo estilo de sistema —continuó—, podría usted manejarse de la siguiente manera: “Ata el barómetro a una cuerda y lo descuelga desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puede calcular la altura midiendo su período de precesión”.

—En fin —concluyó—, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea: “Tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro; si usted me dice la altura de este edificio se lo regalo”.

En ese momento de la conversación le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (La diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares.).

—Claro que sí —me respondió.

—¿Y entonces? —no pude evitar preguntarle.

—Es que durante mis estudios mis profesores han intentado enseñarme a pensar...


El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la Teoría Cuántica.

Al margen del personaje y de lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que le habían enseñado a pensar.

Aclaramos, a los escépticos, que esto es absolutamente verídico.

Enviado por Carlos Javier Mazzera
(Desde Buenos Aires, Argentina)

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